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Carta de una madre a nueve años de distancia
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Carta de una madre a nueve años de distancia

Luz a los hechos, recuperando la verdad. Para que nada caiga en el olvido.
9 de septiembre de 2021


“Estuve aquí un momento y me fui… Un domingo 9 de septiembre, fui asesinado. Solo tenía 23 años. ”
Omar

La Madre:
Omar ya no regresó a casa ese domingo de septiembre porque había dejado de existir. Lo habían matado de una forma brutal y cobarde. Su cuerpo fue hallado cerca de un río cubierto con hojas. Profanado de todas las formas con una saña y crueldad indecibles. De acuerdo con las pruebas de cámaras, sábanas de llamadas y testigos, los hechos se llevaron a cabo en casa de uno de los homicidas, como obra en el expediente.


Toda la familia paterna y materna se abocó a darle una despedida digna y amorosa en su último viaje a nuestro Omar. Porque así de dignas y queridas eran estas dos familias del centro de la ciudad de Oaxaca, donde creció mi hijo. Estos homicidas jamás se imaginaron, que ese ser tan hermoso por fuera y por dentro tuviera dos familias tan buenas y grandes.


Hubo desde el principio violación a nuestros derechos: la asistencia jurídica fue nula, hubo abuso de poder, negligencia, encubrimiento, entorpecimiento de las pruebas en confabulación con los delincuentes y las propias autoridades encargadas de llevar acabo las primeras investigaciones periciales. Empezando por la MP a cargo del caso en ese momento, Fabiola Franco Pérez.

Fue extremadamente difícil conseguir la información y las pruebas. Sin embargo, gracias al trabajo impecable y comprometido de un gran equipo que nos fue asignado de la Fiscalía, reforzado por un grupo interdisciplinario de médicos forenses, criminólogos y criminalistas de instancias federales, se pudo esclarecer el crimen cometido contra mi hijo. Los responsables fueron acusados y algunos sentenciados.


Fue un trabajo de varios años, de entradas y salidas inacabables con ministerios públicos, vicefiscales, fiscales y dos presidentes del Tribunal de Justicia del Estado, previos al actual, abyecto y corrupto. Es decir, hasta que llegó el expediente a manos de estos magistrados traidores de la justicia: Dra. Gregoria Hortencia Castellanos Chávez, Magistrada Presidenta; lic. Narciso Abel Alvarado Vásquez, Magistrada Integrante; y Lic. Luis Enrique Cordero Aguilar, Magistrado Integrando sala.


Por la saña y crueldad del crimen, que no voy a detallar para no mancillar la memoria de mi hijo, y en palabras de algunos ministerios públicos, este crimen ameritaba la condena más alta. Sin embargo, lejos de toda lógica y cordura, con pruebas de sobra plenamente acreditadas en el expediente, exoneraron de todo cargo a uno de los principales homicidas. Aprovecharon el contexto de la pandemia. No conforme con ello, fuimos notificados dos meses después. Así de obscena, la violación de nuestros derechos.


El mundo no está en peligro por las malas personas, sino por los que permiten la maldad, como dijo
Albert Einstein.

¿Qué clase de magistrados anteponen una acción tan perversa sobre la dignidad y el dolor de dos familias que tuvieron que reconstruirse después de una pérdida tan profunda, de una sociedad dolida por tanta impunidad y el equipo de trabajo que, a pesar de todo, realizó una investigación impecable?


En este crimen de odio y poder, no sólo es responsable quien lo ejecuta sino quien tolera y encubre las atrocidades cometidas por los responsables. No es normal, no es justificable, bajo ninguna circunstancia. Estamos hasta el hastío de la condición humana, nadie en su sano juicio puede defender a un homicida.


Estas no son palabras ligeras. Nacen del corazón de una sociedad que siente y que está harta de gente abyecta, arribista, que sólo está al servicio de sus propios intereses y cuyo único dios es el poder y el dinero.
En virtud de lo anterior, he decidido entregar todo mi dolor de madre y cada gota de sangre que derramó mi hijo, ya no a la autoridad humana, sino a la justicia que no falla a la verdad, que no traiciona a la verdad, que no traiciona porque es real; esa que es infalible, implacable e inevitable…

Ensañarse con seres vulnerables es meterse con Dios.
Agradezco en mi nombre y en el de las familias de Omar y nuestra red de vínculos, a todos los que trabajaron decidida y amorosamente por nuestro Omar. Particularmente al Lic. Joaquín Carrillo, Exfiscal y extraordinario ser humano, y al Lic. Roberto Morga, un gran penalista. Quienes ya partieron y descansan en paz. Ellos, junto con todo el equipo hicieron un trabajo impecable, de filigrana.


Declaro este día, 9 de septiembre, bendecido para todos los que están y los que estuvieron un momento, que nada los detuvo para ir al amor pleno de Dios.

Por mi derecho a la verdad,
La madre de Omar,
Patricia